22 ago. 2008

Dime la purita verdad!

Viernes, 7:42 p.m.

Estaba yo golpéandome (no literalmente) la cabeza con los códigos que la página web necesitaba. Requiere de paciencia, pero allí estaba.

Cuando en eso viene a mí el enamorado de mi prima y me cuenta que estaba molesto porque su señorita no le había contado que había postulado a la universidad el verano pasado. Yo le pregunté si era algo que necesitaba decirse en los primeros meses de relación... simplemente a ella se le pasó (supongo). Sin embargo, este incidente parecía haber afectado la completa confianza y siceridad que se deben las parejas.

Mientras conversábamos me di cuenta que eso de la "confianza" y la "verdad" en las parejas es algo muy complejo. ¿Hasta dónde deben contar o qué cosas no debes dejar de decir?

Yo creo que las cosas no se dicen simplemente porque no se preguntaron. La excepción a esta regla es cuando aquella información también le afecte al otro, en ese caso definitivamente debe contarse.

¿Acaso le tengo que contar cada detalle de mi vida a mi pareja? Muchos dirán que sí, que es algo necesario y hasta recíproco, pero no me negarán que eso se va dando poco a poco con el tiempo. Ya llegará hasta el momento que le cuentes que en el trabajo te tiraste una flatulencia (jaja)

Hay parejas, que por transparencia entre ellas, intercambian contraseñas de correo. Y en efecto, yo estaba conversando con el enamorado de mi prima a través del correo de ella. "No tengo nada que ocultar y por eso le doy mi contraseña"... es la respuesta clásica de quien lo hace. Yo no podría... si algo es personal... simplemente es personal. [Aquí hago una nota, puesto que sí comparto la contraseña de mi correo institucional]

Puedo decir finalmente: "Cada quién con su rollo", pero sigo pensando que algunos datos que no decimos a la otra persona NO es porque se lo ocultemos, sólo lo omitimos. Puede pasar, no?

Ahora puedo pecar de desconfiada total. Lo era. Pero un amigo se ofendió tanto con un calificativo que le hice sin medirme que aprendí a confiar primero y decepcionarme después: Si me dices que eres Colón posiblemente te crea, si me dices que te parezco simpática problablemente lo tome en serio y si me dices que dándote la conversación que tuve no tendrás la tentación de leerla... te creeré, pero de todas formas te la dejo para que la veas, al final de la página 7 logro convencer al enamorado de mi prima de publicar la conversación. Aclaro que está tal cual (él podría confirmarlo) incluyendo los errores que solemos cometer cuando escribirmos en el msn.

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