27 ago. 2008

El arte de pensar en el dinero


Estamos 27 de agosto, a un día que nos paguen (probablemente). ¿Qué sería del mundo sin el dinero? Pues no existiría el comercio, el mercado, las relaciones comerciales, quizás tampoco las propiedades... quizás no seríamos felices.

Acabo de enterarme que en Procter & Gamble a los practicantes les pagan S/. 1500.00 ... y??.. Pues nada, nada pasa.

Aún cuando yo estaba tranquila, a pesar de que no me quedará mucho dinero luego de pagar cuentas, tampoco habrá dinero para invertir en un buen celular... Eso pone triste a cualquiera (jaja) Pero alguien más estaba muy preocupada pq con lo que recibía no le alcanzaba para pagar 2 pares de zapatos.

Empecé a analizar cuánta importancia le tengo que dar al dinero, y cuánto es lo que requeriría. Vamos por partes: ¿Qué quiero comprar? ¿En qué necesito invertir?

La respuesta a la pregunta 1 es: independencia... independencia económica, eso trae como consecuencia "techo" propio, pero una casa no se compra de la noche al día, trae consigo sus buenos años (con suerte una sola décana); también incluye carro, pero eso nunca me ha atraído, debe ser porque tengo tanta facilidad para dormir que al volante...

La respuesta a la pregunta 2: educación... "papelito manda" dice el dicho...."Dime dónde estudiaste y te diré cuánto te pagaré"... puede que sea cierto y en la mayoría de casos lo es. ¿Para cuándo sacas tu título?- me preguntaron. Me dijeron que lo sacara como sea... y eso será lo mejor?... el tan llamado "informe profesional" me suena feo, preferíría hacer la tesis, pero dices TESIS y volteas a ver a la universidad (con sus paredes rotas) y no ves la luz al fondo del túnel... es deprimente. Igual, en todo caso, haremos el intento. Ya con un título podría podría postular a una beca... o quién sabe si hay más recursos, pagar alguna maestría.

Pero sigamos pensando en el dinero del presente. Al menos para este año necesito dinero para pasajes, ropa (no con tanta frecuencia), el apoyo en casa (todas las cosas de aseo: papel higiénico, jabones, cremas dentales, desinfectantes, bolsas de basura para todo el mes), alimentación (si es que sigo con la dieta) y con suerte alguna salida de paseo: llámese cine o... cine (no suele haber fiestas en mis diversiones)

Afortunadamente encuentro placer en una de esas actividades que significa egresos: las compras de la casa. Desde la primera vez que recibí dinero por un trabajo (allá por el año 2002) adoré ir a un supermercado, coger un carrito y "casi" llenarlo, dado que nunca lo lleno [Por favor, lectores de la UPC, no hacerme recordar que el "casi" no es suficiente] pero el placer de pagar con tu dinero por cosas que quieres y necesitas no te lo quita nadie. Tampoco el placer de sentirse bien atendido por un grupo de personas a los que les pagan por tratarte bien. He encontrado un nicho de felicidad ahí.

Finalmente puedo decir que todos vivimos en un juego de mesa: en el Anti-monopolio. Para quienes no lo conocen, el antimonopolio es muy parecido al monopolio, sólo que existe dos tipos de jugadores: los monopolistas y los antimonopolistas. Yo siempre fui antimonopolista y nunca gané, pero por una sola vez no me dejaron en la quiebra. Al inicio todos recibíamos las mismas cantidades de dinero (lo que viene a ser con lo que te mantienes a diario, lo proviniente de tus padres cuando no trabajas), las reglas para comprar son iguales, lo diferente es el trato: los impuestos eran más altos para los monopolistas, mientras que los monopolistas tenían que pagar por salir de la cárcel a los antimonopolistas se les daba indulto, los alquileres eran menores para nosotros... en fin una serie de beneficios como los que da el Estado a la gente pobre... y aún así... perdíamos. Es muy difícil ganar siendo antimonopolista, pero puedes "vivir" algo tranquilo.