5 abr. 2010

El rol de mi vida

Me ha tocado interpretar un rol perverso, un rol sacrificado
Me ha tocado decir adiós prematuramente, aprender de la muerte
Me ha tocado llorar por tonterías, callar estupideces
Me ha tocado ser mala hija, mala hermana, mala mujer... y evito ser mala madre
Me ha tocado sobrellevar cosas y derrumbarme por otras
Me ha tocado muchas veces ser feliz por otros, muy poco ser feliz por mi
Me ha tocado ser individualista porque la dualidad no me sirve
Me ha tocado reir tanto y que me digan que lloraría por eso
Me ha tocado recuperar y encontrar objetos, pero perder personas
Me ha tocado frustarme y a la vez sertirme bendecida
Me ha tocado ser la buena y a la vez la tonta
Me ha tocado una mente frágil que no puede volverse astuta
Me ha tocado escribir y no hacer
Me ha tocado el camino para ser feliz, pero siendo ciega, y sin siquiera un perro guía, he caminado -y tropezado- por el camino empedrado que no sé a dónde lleva, pero a la felicidad no es.

Es pues, que he definido rol que me ha tocado interpretar. ¿Se vale cambiar? Al parecer no.

Es que acaso no puedo ser Xina, la guerrera?
No puedo ser Fox Mulder?
Acaso no puedo ser tú?

La escena se está terminando, me has apagado las luces, pero no me has cerrado aquellas cortinas perfumadas. Ésa es mi señal. Avísame por favor cuando lo hagas, porque me gustaría participar de otra obra, de otra vida.