4 nov. 2010

Trabajo sucio

Y hoy comenzó parte del trabajo sucio de armar una biblioteca: hacer el inventario de los materiales bibliográficos que estuvieron empolvándose por años de años...

Yo creo que hubiera aplazado esta tarea lo máximo posible; sin embargo, ya la comencé porque había apoyo: unos ingenieros con las ganas de activar de nuevo la biblioteca.

Todo biblio sabe que su vida será un martirio si es alérgico al polvo. Vivirá su vida en la desgracia. pues ninguno se salva de este trabajo sucio. El polvo de los libros emana desde lo más inhóspito hacia tu nariz. Ya sea que trabajes en un archivo de gestión (donde los documentos se usan constantemente) o en una biblioteca ultra moderna con libros recién salidos de las editoriales... el polvo será nuestro fiel compañero siempre.

Mientras hacía el inventario, observaba cómo  mis dedos se tornaban negros y oía a uno de los ingenieros que me ayudaba estornudar escandalosamente. Tengo la suerte de que a mi no me afecte tanto.

En estos de las profesiones existe cierta ironía: a veces nuestra vocación no concuerda con nuestras aptitudes o habilidades, o debilidades o incluso discapacidades. Una ginecóloga con cáncer uterino, un futbolista con anomalía al corazón, un pintor sin brazos, un geólogo que deteste viajar (xD), un sacerdote que no le guste la castidad, un juez mitómano y un bibliotecario que se enferma con el polvo. No obstante ahí estamos ¬¬

Volviendo al "trabajo sucio" yo supongo que en cada profesión hay alguna cosa "curiosa" por decirlo menos que ocurre siempre en la labor que quizás no nos guste hacer, pero que lo haremos alguna vez. Por ejemplo al ingeniero civil rara vez le gusta metrar o hacer trabajos topográficos, pero todos han tenido que pasar por ello durante sus prácticas o sus primeras chambas.