27 ago. 2013

Sobre la vida y la muerte (otra vez)

Este blog de Flojeritis, por momentos, parece un blog fúnebre. Y es que durante la vida de este blog, muchos familiares míos se han ido y lo he mencionado aquí.

Hace 8 días, mi tío Carlos falleció en el Sabogal por una neumonía, él estaba débil por no comer mucho. Había salido muy bien de una operación al corazón en el Incor, pero un malestar a la hora de comer (lo cuál al final yo nunca supe exactamente qué fue) lo mandó para el Sabogal, donde la atención no era tan igual al Incor y que por momentos nos restringían verlo fuera de horas de visitar, produciendo (creo yo) una depresión y además las ganas de no comer.

Si me pongo a pensar qué y cómo sucedió es bastante triste. A mí ya me llamaron casi a las 7 pm (exactamente la misma hora que me llamaron para lo de mi abuelito) por lo que cuando vi quién me llamaba ya imaginaba qué había pasado (además casi nunca recibo llamadas).

No estoy para enaltecer a nadie solo por su partida. Durante mi niñez no tengo muy buenos recuerdos del tío, pero cuando me mudé, solo me quedaba el respeto. Siempre fue una persona renegona y brutalmente sincera. En el fondo, y a pesar de vivir con su mellizo, era una persona sola, rodeado de sobrinos durante las fiestas pero le quedaba grande la casa cuando todos se iban. Además de su mellizo, su otro gran compañero y practicamente su hijo era (es) Bobby, el perro que llegó a la casa en el 2001 (creí que había sido en el 2000 pero encontré los documentos de una veterinaria donde lo desparasitaron cuando llegó de 2 meses) y que ha sido la prueba de que mi tío Carlos era una persona capaz de brindar cariño y cuidado.

El día que falleció, fui a casa a acompañar a Bobby como si todo siguiera igual. Llegada las 10 pm, vinieron los sobrinos a arreglar la casa para el velatorio, pero se dieron cuenta que sería una tarea titánica limpiar y arreglarla (mis tíos son cachibacheros), por lo que decidieron pasar a un velatorio. Se llevaron su mejor traje: era uno blanco y en los bolsillos estaba el parte de matrimonio de mi prima mayor.

Papeleos por aquí, papeleos por allá. Morirse no es fácil. Debes tener los papeles a la mano (apunta amigit@): tus boletas, los pagos que hayas hecho al seguro, a las instituciones encargadas de tu sepelio, tus tarjetas de débito, tu testamento, etc.

Aunque me considero casi casi una persona acostumbrada a la muerte, me sentí bastante afectada. Creo saber que la razón de eso es cómo le afectará a su hermano mellizo el día que lo sepa (él también está enfermo) y qué va a ser de Bobby. Por mientras, yo lo sigo cuidando en esa casa pero si se dispone que harán otra cosa con el inmueble, no sé dónde me llevaré a un gran perro de 12 años. Llegaron a hablar hasta de "dormirlo" pero me parece una medida extrema; es algo que yo aceptaré en el momento que él ya no tenga calidad de vida. En mi casa no me aceptarían con perro, así que ya lo pensaré llegado su momento, probablemente tenga que alquilarme un cuarto que me permita tener un perro. (avisen si saben de algo)

Ya para concluir con este escrito, me di cuenta que estoy a poco más de 3 años de cumplir la edad en que mi mamá falleció. Afortunadamente, parece que mis células son tan grasosas que prefieren quedarse así y no ser cancerígenas: no me sale nada en los senos, tampoco en el útero (lo digo así porque mi prima ya lleva operaciones en ambos lados por tumores, afortunadamente, benignos).

¿De qué voy a morir? Me he preguntado en estos días, aunque la verdad es una versión muy pesimista. Entonces, decidí cambiar la pregunta: ¿De qué voy a vivir? y aunque no lo crean, esta última pregunta me ha generado más preocupación que la primera. Y no me refiero a si voy mantener un empleo, sino a que si de verdad tengo algún sentido de vida.

Algunas mujeres encuentran el sentido de sus vidas al ser madres. Pero cada vez estamos creciendo en cantidad de mujeres que llegaron a los 30 sin ser madres ya sea porque no quisieron, no pudieron, no les importó, les estaba prohibido, o quizás, se olvidaron. Yo incluso hice mi decálogo del por qué no debería ser mamá. Creo que mi sentido de vida sí va a estar relacionado a "amar y dar" pero no necesariamente a un hij@ que salga de mi vientre.

Volvamos de nuevo a la pregunta. ¿De qué voy a vivir? o ¿Cómo voy a vivir? se me hace tan difícil saberlo que creo que necesitaré horas de meditación y algunos libros de filosofía y autoayuda (o positivismo) Solo sé que pasado los 45 años no me gustaría ir a una oficina, pero no me disgutaría dirigir un país (ja!) No me gustaría  estar en un año en el mismo lugar donde estoy hoy. Detesto la monotonía y estudio un montón no tanto para saber y llenarme de diplomas, sino  para siempre estar cambiando mi forma de pensar porque no quiero llegar a los 40s o 50s sin la capacidad de cambiar de opinión, sin la capacidad de aprender algo nuevo cada día, sin la capacidad que me sorprendan o sin poder hacer sonreír a alguien más.

Ya he estado esbozando algunas medidas que me ayudarán a hacer una planificación estratégica de mi organización: Mi YO. Su misión, visión, valores, objetivos... cosas de la administración que nunca pensé que aplicaría para mí misma, pero ya viste, siempre puedo cambiar de opinión :)

Y ya tengo sueños, ridículos algunos, pero son míos y no son tuyos. Pero te recomiendo que tengas los tuyos propios, así te de miedo escribirlos hasta para ti mismo. Yo lo escribiré aquí, a pesar que te puedas burlar de ellos porque si lo haces, también habré logrado mi cometido:

Tengo sueños relacionados al deporte: participar en un torneo (así pierda el primer partido) de tenis en alguna categoría (jaja, veremos si puedo avanzar más allá de la 4ta), pero también está la práctica de una disciplina nueva: la marcha atlética.

Tengo sueños relacionados al poder (y fama?): ser presidente del Perú, aunque deberé aprender a desprenderme de una buena inversión solo para la campaña. Ganar un Oscar! jeje solo si llego a aprender a escribir guiones. Ser la CEO de Nokia... es que soy una Nokia fan

Tengo sueños de viaje: España es lo más "cercano" a cumplirse. Grecia, Inglaterra y quizás Nueva York para ver el US Open.

Por ahora no recuerdo más, pero poco a poco los iré ordenando para saber cuáles realmente podré cumplir y cuáles otros deberé dejar ir.


Y para hacer meritorio el título a este post, diré que sabemos -a pesar de nuestros sentimientos- que la vida y al muerte son parte de un gran ciclo y el mundo seguirá girando por unos cuantos miles de años más con o sin nosotros...