27 may. 2009

3 mujeres, 1 hostal

Habíamos ido a una fiesta. Bailamos, bebimos vino y pisco, comimos sándwich de jamón y piqueo snack. Digamos que fue una reunión bastante divertida entre 8 personas: cinco mujeres y tres hombres. La música provenía de una página web en un notebook Lenovo con Internet móvil de Claro obviamente conectado a los parlantes de un gran equipo; me quedé prendida con el/la notebook, era chiquita, pero las páginas Webs se veían bastante bien, era ideal.

Volviendo a la reunión, las canciones iban y venían: salsa, merengue y otras movidas. No fue sino hasta que se fue J, que empezamos a bailar hasta reggeaton, nada del otro mundo

Si todos se iban, también había que retirarse, pero eran las 3:00 a.m. Fue en eso que A nos ofrece su casa, a mí y a Z. Partimos en un taxi con A, Z y además D y R (sorry no tengo cabeza para inventar nombres) y bajamos a los pocos minutos. Su casa quedaba cerca.

Al estar frente a su puerta, empezamos a comentar la reunión mientras que A intentaba abrir la cerradura. La llave giraba, pero no abría la puerta... le habían puesto “tranca”

Empezó a tocar el timbre una y otra vez. Yo le llamé a D para comentarle con cierta gracia lo que nos sucedía. Luego D llamó a Z diciéndole que probáramos llamar al teléfono fijo para que despertaran. A dijo que sería inútil, ¿Qué haremos?, expresó algo preocupada.

Fue entonces en que solté una idea, tan sencilla, tan bruta, tan extrema, tan obvia: “Vamos a un hostal a dormir”

Cual turista varado en un pueblo sin saber dónde colocar sus cosas, sin saber cómo llegar a su destino, o simplemente buscando un techo para protegerse del frío. Yo ya he dormido en un hostal sola en Pampacolca (que es un pueblito muy chiquito) hace años debido a que era de noche, no había luz y no recordaba el camino a la casa de mi abuelo. Para mí, quedarse en un hostal no era nada descabellado; para ellas, creo que sí.

Cruzando la avenida había uno junto a un chifa. Puerta angosta hacia una escalera, subimos, haciéndonos ciertas bromas de que si alguien nos veía. Apareció un hombre, el recepcionista, quien nos señaló un letrero cuando le preguntamos precios:

Matrimonial S/. 40.00
Habitación doble S/. 60.00

WTF!!!! Tsss. Tan caro es? En Pampacolca me costó 8 soles pasar la noche y en AQP mismo me costó 12... pero 40???? No sabía que un televisor (único artefacto extra que puede hacer la diferencia) costara tanto... O.o ... talvez era el distrito, talvez.

Quisimos convencer al recepcionista de que nos cobrara 30 soles pasar unas horas en la habitación, pero no pudimos convencerlo. Frustante. Z sacó un billete de 50 y pagó, el recepcionista nos pide DNI, la única que lo portaba era yo.

Habitación 315, tercer piso. Ubicamos la habitación y se observaba una cama de 2 plazas bien tendida con un cubrecamas floreado, a la derecha estaba el ropero, el cual contenía una frazada de polar, a la izquierda de la cama se encontraba una mesita de noche, una lámpara y la ventana. Volviendo a la derecha de la cama también se encontraba un perchero para colgar tu saco, otra mesita de noche y debajo de ella dos toallas dobladas. Más a la derecha de la habitación, el baño propio, muy bien puesto, limpio y lleno de mayólicas blancas con algunos motivos. Ah!.. el televisor se encontraba colgado justo al frente de la cama.

Nos lavamos el rostro, Z mencionaba lo curioso de la experiencia, de cómo habíamos acabado ahí, todo por querer descansar y por no correr el riesgo de embarcarse sola en un taxi hasta la casa (en mi caso, ni los taxista acceden a llegar a mi casa). Para retener el momento, grabé con mi celular el recorrido de la habitación, algo muy pequeño.

Nos metimos a la cama: A a la izquierda, Z al medio y yo a la derecha. Formábamos un AZI y azí pasamos la noche. Prendimos por pura inercia el televisor y a los pocos minutos lo apagamos, sólo queríamos descansar.

Se hizo de día. Para Z, la idea era dormir hasta las 7 e irse a casa. Yo abrí los ojos antes que las demás. Pensaba para mí: “¿serán las 7? No, no lo creo... seguro son las 8.. qué pereza!”

A los pocos minutos me armé de valor para dejar la comodidad de la cama y tocar el suelo frío. Fui a ver si celular para confirmar la hora:

10:04 a.m.

Ah caray! Fui a lavarme la cara y con el ruido natural que esto implica se despertó Z y mencionó: “Tan temprano te levantas? Ya te quieres ir?”

No, son las 10!!!, repliqué. Al unísono, ambas se levantaron de la cama y se colocaron sus zapatos, luego y por turnos, entraron al baño a lavarse. Z, que es tan ordenada, tan señorita en todo sentido... tendió la cama, la dejó tal cual la habíamos encontrado.

Salimos de la habitación y nos dirigimos a la recepción, el chico me da una boleta rosada y mi DNI, vimos una pareja que se retiraba antes que nosotras, y luego había otra pareja... algo separadas (literalmente) del cual el chico nos queda mirando... sí, seguramente imaginaba situaciones poco acostumbradas.. no le quepaba en su cabecita que habíamos ido a dormir, sólo a dormir.

Salimos del Hostal y había gente por todas partes: comprando el periódico, en los paraderos y en los carros.. el mundo seguía caminando. Nos dirigimos a una panadería, bastante completa y bonita debo decir, ahí compré un sporade y le di a Z mi parte correspondiente en el gasto.

Fuimos al paradero y mi carro (bueno, el que me dejaba en La Marina) vino primero, me despedí de ellas. Para esto, Z le mencionó a A que yo hacía videos y que nuestra experiencia había sido registraba por mi cell. Sin embargo, yo no puedo hacer un video de lo sucedido, la calidad de imagen es baja xD; sin embargo, ameritaba escribirlo, pues no todos los días te pasas este tipo de experiencias curiosas

=)