7 dic. 2015

El misterio del número dos

Cuenta la leyenda de una casa algo vieja que tenía una cantidad inmensa de baños, los suficientes como para que, luego de haber sido usada por décadas como vivienda, sirviera ahora como oficina de tres Direcciones de una institución pública.

A una de estas Direcciones, conformada por ocho mujeres y siete hombres,  se les había asignado tres baños: uno estrictamente para mujeres (al costado de la oficina de la Jefa), un baño de hombres y por último, un baño al fondo de la oficina, donde no había escritorios cerca. Al inicio, este baño era usado solo por hombres, pero con el pasar de los meses, se volvió un baño unisex ya que, como ustedes sabrán, muchas mujeres sienten la imperiosa necesidad de ir al baño no solo para hacer sus necesidades fisiológicas, sino también para lavarse las manos, los dientes, peinarse, remaquillarse, cambiarse la toa... ok, demasiada información.

Pues fue ahí donde comenzaron los problemas. Este baño unisex, debido a la antigüedad de la casa, tiene un tanque sin la fuerza suficiente como para para remover lo que allí se deposite; por ello, se empezó a detectar que el número dos no pasaba. Y el más joven del grupo, reclamó a los demás que dejaran de hacerlo. Entre broma y broma, los hombres y hasta mujeres se acusaban entre sí sobre las autorías del número dos.

Cada uno tiene sus sospechosos, pero nadie es capaz de atribuirse alguno de esos números dos porque lo más seguro es que se le atribuya todo lo demás. Lo curioso es, que a pesar que se puso una señalización de "Solo urinario" y que todos sabemos de la imperfección de ese baño, aquel misterioso o misteriosa persona que CAGA no es capaz de controlar a sus intestinos para aguantarse solo un poco como para hacerlo en los baños de hombres o en el de mujeres.

A veces creo que es un hombre con el colon irritado; a veces creo que es alguien del "tercer sexo" y por ello cree que puede hacer todo en ese baño y a veces creo que es una mujer que no se atreve a cagar al costado de la oficina de la Jefa por lo que no le queda de otra que ir a ese baño. La última de mis teorías es que sea el joven que lava los carros; ya que, como el baño queda algo escondido, cree que así nadie le dirá nada... aún así, esta hipótesis es muy débil.

En fin, la que más sufre en todo esto es la chica de limpieza, quien tiene que batallar con los números dos con el fin que cada día al llegar, encontremos un limpio y vacío (salvo por el agua) inodoro. Hoy me animé a escribir esta historia luego de escuchar las quejas de la chica de limpieza y además por lo que me dijo: "Me cansé. Yo ya no les voy a hacer  desaparecer los dos".