8 jun. 2016

Vamos, Keiko, vamos... A DÓNDE???

Está terminando, una vez más, un capitulo de "Elecciones presidenciales peruanas". Este episodio de nuestra historia como país, casi siempre ha tenido una segunda parte, o mejor dicho, una segunda vuelta. En esta ocasión, los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta fueron Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski (WOOHOO! ya aprendí a escribir su apellido!).

Todo indica que cuando la ONPE, encargada del conteo de votos, termine su trabajo al 100% tendremos un Presidente de 77 años (del cual rogamos que no se nos vaya en pleno gobierno), con harta experiencia laboral (la envidia de los economistas) y que tiene muchas ideas claras para la mejora del país (se me nota que voté por él?).

Del otro lado queda rezagada, por segunda vez de forma consecutiva, la que podría haber sido la primera Presidente mujer del Perú, representante -querramos o no- de un partido (con todas sus letras) que está presente en el colectivo y en las mentes de los ciudadanos que viven en los pueblos más alejados del país.

Hay que admitir, que más que votantes convencidos de PPK, se ha tenido votantes antifujimoristas. Ya sea porque algunos recuerdan y tienen muy presente todos los cargos y crímenes cometidos por el padre, Alberto Fujimori, desde la corrupción hasta el robo, pasando por esterilizaciones forzadas y matanzas excusadas tras la bandera de la búsqueda de la paz y el fin del terrorismo. Pero también de aquellos, que aunque podrían no recordar (o no haber vivido) la década del 90, recuerdan muy bien el accionar de los congresistas fujimoristas y de la propia Keiko Fujimori.

No puedo juzgar a nadie por su voto. La verdad es que considero que, dependiendo de tus prioridades y de lo que beneficia a tu familia habrás emitido tu voto, quizás estás consciente que siempre habrá corrupción (no hay perfección) siempre existirá malos elementos, siempre robarán ("roba pero hace obras") pero te importa que no deje de haber trabajo (y bien remunerado, claro está), que no se elimine la minería (si dependes de ella)  o que sí se elimine (si te afecta).

Todavía, como ciudadanos, no creamos una consciencia a beneficio de una sociedad un poco más justa, un poco más equilibrada, con valores en común y que concordemos que cuando se trasgreden esos valores, habrá consecuencias. Porque algunas veces, especialmente con lo que a la ley (crímenes) se refiere, las cosas sí pueden ser blanco y negro, pero para otras -generalmente cuestiones sociales que afecten poblaciones- existirá una escala de grises, acuerdos a los que nos someteremos buscando que el beneficio de la mayoría se alcance.

No sabemos lo que va a pasar con un Poder Legislativo fujimorista, qué tanta presión e influencia pueden ejercer para no dejar que el Plan del Ejecutivo (el Presidente y su equipo) se lleve a cabo y cómo se va a desenvolver un Poder Judicial ante tanta inseguridad (te matan por un celular) o ante tanto permisismo de las denuncias de corrupción dentro del propio Estado. Sin embargo creo que mientras más nos informemos, seamos más críticos y, quien sabe, hasta más participativos, no puede haber retroceso, sino crecimiento.