3 ago 2008

Adiós Tía Rosalía!

Ayer sábado estuve haciendo varias cosas en la calle. Fui a comprar mi nuevo USB (de 4 Gigabytes) hasta Wilson, fui al encuentro de R para que le diera un encargo de mi parte a L, me fui a almorzar a una pollería y luego fui a casa a recoger a mi primito de 2 años para llevarlo donde su mamá.

En casa estaba mi prima y sus hijos que habían llegado de su viaje de Ica. Por el tono de voz de mi prima, andaba renegando seguramente por la majadería de su hija menor. A pesar de todo, el ambiente era del todo normal.

Ya estaba en casa cuando llamaron. Yo contesté. Era mi tío Pablo que llamaba para decir que la Tía Rosalía había fallecido, que le avisara a Maribel (mi prima). -Ya papá- contesté y colgué. Me acerqué donde mi prima y le tomé del hombro: "Mi tía ya está descansando", le dije. Ella dejó de cocinar y se fue para un costado, yo me dirigí a alistar a mi primo Josué para salir. Volvió a llamar mi tío (papá de mi prima) y fue ella quien contestó, hablaron un poco más (como les comenté yo no sé hablar por teléfono) y luego de colgar se puso a llorar.

Yo hablé sobre mi tía Rosalía en el post sobre el cáncer y la verdad es que sabía que su partida estaba muy cerca. Pero esta vez puse a prueba mi calma... o frialdad. Hasta el momento que escribo estas líneas no he soltado lágrima alguna.

Al principio pensé que no había llorado porque, analizándolo, mi tía ahora descansaba. No obstante, imaginé que una vez que estuviera en el ambiente del velorio, entre llanto y triteza, iba a llorar. Es más, yo siento que toda persona debe llorar por el simple hecho de desfogarse de la tristeza, para luego pasar el capítulo. LLegó la noche y cuando me fui a dormir creí que empezaría a llorar, pues muchas veces cuando algo me afecta lloro al dormir, cuando "nadie me ve" , así como dice la canción de Alejandro Sanz (creo que la única canción que me agrada)... nada de nada.

Llegó el domingo y fui a ver el cuerpo de la tía antes que sea enterrado. Parecía que sonreía, toda delgadita ella. Yacía su cuerpo sin vida frente a mis ojos y yo sin llorar. Ella no era lejana a mí... por qué no podía llorar? No lo entiendo.

Ya son las 11:40 p.m. y termino de escribir esto. Mañana toca partir a Huancayo y a saber cómo me va ahí. Supongo y espero que cuando empiece a recordar todos los momentos felices que pasé con mi tía y que ya nunca más sucederán, salgan algunas lágrimas que por respeto ella merece.

Hasta proonto tía!

1 ago 2008

Al encuentro con la Ley

Al encuentro con la Ley... no necesariamente con la justicia


Miércoles 30, 7:00 a.m.
Fui a la comisaría. Dije en la declaración todo lo que me había sido robado, con sorpresa y desconcierto me di cuenta que los policías hacían su trabajo, pero hay algo que me llamó la atención: el joven policía que me tomó la declaración me tomó foto desde su celular mientras yo leía lo que él había redactado. Si cree que no me di cuenta, pues no fue así... será la nueva modalidad? Se le toma foto a la víctima?Le caí bien al chico? qué será?...

En fin... este post sale muy a destiempo y yo ya no recuerdo qué más iba a escribir

30 jul 2008

Ya no soy tan chalaca como creía!

Martes 29 de julio, 5:45 p.m.

Fue el momento en que me convertí en parte de las estadísticas. Soy una más del montón de las mujeres en Lima (o Callao) a las que le roban la cartera. Y con la cartera se fueron documentos, dinero y celular.

Aunque claro, dinero es siempre recuperable (depende las cantidades), el documento lo tramitas, pero te aseguras de dejar constancia en la comisaría para evitar futuros y nada deseados problemas penales y/o criminales. Las tarjetas se bloquean al igual que el celular.

Lo curioso del asalto es que fue a pocos pasos de la casa donde viví aproximadamente más de 10 años de mi vida. En el Callao. Y no fue en Los Barracones sino que fue cerca a la cdra 33 de la Av. Colonial, en una urbanización considerada "ficha" del Callao... supongo que ahora ya no lo es.

Salí de la casa de mi tío de la mano de mi sobrino, al pasar un pequeño parque vimos a dos sujetos. Todo normal hasta ese instante. Antes de cruzar la auxiliar de la av. fue en donde nos detuvimos por dos segundos y cuando vi a uno de los chicos casi a mi costado y me dije: "Problemas"... apenas si había terminado de pronunciar mentalmente la última sílaba de aquella palabra, y con una sola mano para sujetar el bolso ya que en la otra tenía la mano mi sobrino, el sujeto me arrebató (término policial que en el siguiente post comentaré) el bolso. Supongo que lo que le llamó la atención del bolso fue la diploma que había llevado para que mi tío la viese (ésa era la razón por la cual fui a su casa). Entonces fue que volteé a verlos y grité "Oye imbécil"... aún en esos momentos de descontrol no podría mentarle la madre. Por lo visto no se disponían a correr por lo que mi sobrino y yo empezamos a perseguirlos. ¿En qué cabeza es útil corretear al bandido? Quizás en la cabeza de un hombre que piensa que sí puede alcanzarlos y hasta darle una paliza. Yo sabía que era inútil, pero sin más mis piernas se movían.

Habremos corrido unos 50 o 60 metros, había una pareja que cruzaba y andaba cerca de los asaltantes, pero nadie en su sano jucio pretende arriesgar su intergridad por algún desconocido. Volteamos la esquina y un carro color plomo los esperaban. Increíblemente yo alcancé el carro, lo que no alcancé fue la puerta. Golpeé el vidrio trasero del carro y visualicé la placa, lo que segundos después ya no pude recordar mas que la letra "H". El carro partió y yo cogí la mano de mi sobrino Adrián, nos regresamos a la casa de mi tío. Una mujer salió de su casa y dijo: "qué ha pasado?"... "me han robado", le dije.

Llegamos a casa de mi tío y contamos lo sucedido. Comenzaba el servicio de inteligencia en el bloqueo de las tarjetas. Tenía una adicional de una tienda por departamento cuyo titula, mi prima, la tenía con toda la línea a gastar y como se habían llevado mi dni era fácil el robo. Luego bloqueé mi tarjeta del banco donde depositan mi salario. Luego llamé a mi prima mayor para que bloqueara el celular y otra tarjeta de crédito, no mía, pero mejor era asegurarse.

De las cosas que se robaron, como ya mencioné, sí tenía dinero y era considerable. Desequilibran mi estado financiero, pero no me dejan en la quiebra. Ahora debo esperar a tramitar mi dni y recuperar mi tarjeta del banco, que son las cosas más importantes y con las cuales puedo estabilizarme económicamente. Luego de esas cosas, lo que más extrañaré es mi USB, eso sí me importaba. Claro, a una Epecialista en Ciencias de la Información, lo peor es que te roben INFORMACIÓN. Algunos dirían.. "y tu diploma?, eso no importaba?".. sí algo, pero era un pedazo de papel el cual tarde o temprano iba a honguearse o pudrirse con la humedad al igual que mis otras diplomas. Lo de valor sería la copia certificada, y ésa aúnla tengo en mi poder.

Chalaca.. y me robaron en el Callao. Sandro y JD ya pueden decir que estamos en las mismas y ahora me tengo que cuidar hasta en donde me sienta en casa.

22 jul 2008

¿Nos vamos juntos?

2 Curiosos aspectos en común con el Jefe del área:

Ambos nos vamos al extranjero (él a Brasil ... yo a Arequipa)
Ambos salimos practicamente el mismo día (si ya firmó mi memo, no estaré para su cena de despedida)

Creo que muchas personas extrañarán su presencia por estos lares, pero que se le hace!

Bueno... hora de partir...

21 jul 2008

Bájate de mi codo!

Pasé parte del sábado con el extraño de pelo largo. Me dijo que (sin necesidad de que se lo preguntara) el cierto acercamiento -el que yo me imaginaba- con una chica de aquí NO era más que TODO LO CONTRARIO. Es decir, es ELLA quien no se le despega, que puede ser muy chévere, pero llegado un momento no puedes bajártela de tu propio codo.

¿Cómo así? Pues no entendí bien. Eso de la confianza es algo muy delicado. Uno nunca sabe cuando está sobrepasando el límite de lo permitido, no sabes exactamente si estás cayendo bien a alguien o ya lo estás molestando. Y me di cuenta que poseo ese defecto. Claro que, yo siempre siempre digo que es culpa de la otra persona... en no dejar bien en claro los límites.

Ya lo decía mi amigo en su post, el Decálogo de la mujer Cojuda. Una mujer siempre anda fregando, según él, pero pienso es porque el hombre le gusta que lo frieguen (digo fregar en ves de jod..). También se me viene a la mente los mensajes de correo que siempre manda un amigo con los supuestos consejos para mantener a una mujer a su lado , o mejor dicho... aguantarla. ¿pero, para qué aguantar? ¿Es que acaso no le queda de otra al hombre que aguantar que una mujer lo mangonee, lo friegue, o que se le suba al codo? Sigo sin entender. [Al final del post ofrezco los links para visualizar tanto el post de mi pata como los mails de mi amigo]

Volviendo a lo del sábado, y a otro tema que mencionó el Extraño de pelo largo, pues estaba el "pecado por ser sincero" algo que sentimos que compartimos, tanto él como yo. Somos castigados por decirle en la cara a alguien lo que pensamos, en responder sin miramiento alguno "al que dirán" por mencionar tal o cual tema. Y si bien en un principio somos halagados por ellos, al final terminamos un poco excluidos.

Escribiendo esta última línea se me vino a la mente lo que sucedió hoy sobre la mesa. El sarcasmo abundó... y yo soy devota del buen sarcasmo, pero el buen sarcasmo no hiere, no agrede directamente. La Abejita se dio cuenta, pero la persona en cuestión no lo percató, o desarrolló lo que yo denomino "el síndrome de la indiferencia"... lo cual sirve en algunos casos, pero es un arma de doble filo, luego te puede volver vulnerable en exceso [experiencia propia]

Hay tantas cosas que salen como consecuencia de no decir directamente lo que sentimos, ya sea por miedo, por "respeto", por vergüenza o por lo que sea. Cierto es que cuando se lo digas a esa persona "Oye, me molesta lo que haces/dices" quizás quiebres algo en ella (o él)... entonces, aguantarás? ¿cuánto tienes que decir y cuánto callar?

Eso será una respuesta personal





Información adicional al post:
Link al Decálogo de la mujer Cojuda
Documento de la compliación de los mensajes de mi amigo sobre las mujeres


No les hará nada mal leerlos.. al menos para se diviertan un poco.

15 jul 2008

Mensaje en Código Monse*

¡Que difícil es querer contar y no poder!

Me dieron la oportunidad de saberlo en primer lugar, pero no puedo contarlo por ahora. Aunque se que pronto será obvio. Ay abejita.. si lo supieras!.. jijiji...

Mascotitas en casa


Se dice (lo digo yo) que una persona, o familia, debe analizar antes de escoger tener una mascota en casa. No es simplemente decir: “Queremos un perrito o un gatito”.... “Mamá, quiero un hámster”, “Papito, cómprame un pececito”...etc. Cada animal “domesticable” posee cierta personalidad que debe ir acorde con la personalidad de la familia, o al menos con la persona que será responsable.

Hace unos 5 años, apareció en la casa un gato precioso de color plomo, ya era adulto y era muy educado. Se notaba que ya venía de una familia, pero por alguna razón no quiso irse de casa. Así que decidimos alimentarlo y mi tía, al ver que salía al patio o al jardín a hacer sus necesidades, le encantó la idea de mantenerlo en casa. Todos estábamos felices; desafortunadamente, unas semanas después volvía a la casa mi prima mayor, embarazada como de unos 4 o 5 meses de mi sobrino Joaquín y expresó su incomodidad de tener el gato en la casa: existe la creencia que criar gatos hace que las mujeres queden infértiles. No sé cuánto de veracidad tiene eso, pero gérmenes es fijo que trae. Y por ser la prima más delicada, era probable que el bebe fuese delicado y no se quiso correr riesgo alguno.

¿Qué hacer con el gato? No me quedó otra alternativa que llevarlo a casa de mis primas mellizas, ellas criaban (y crían) gatos por doquier... uno más no habría problema, además que era uno muy educado y yo trataría en lo posible en apoyar su alimentación. Parecía que todo estaba bien, pero a los pocos meses el gato se había marchado. Era un gato lindo y lo habíamos llamado Humo.... y tan igual que el humo, se esfumó.

Luego nació Joaquín y la familia se mudó a su propia casa. Sin embargo, nosotros en casa empezamos a tener ciertos problemas propios de vivir en lugares donde aún faltan algunos servicios básicos. Aparecieron pequeños amigos de Mickey Mouse. Las trampas o los venenos demoraban en obtener resultados, además que debíamos ser cada vez más ingeniosos con el alimento de la carnada. La forma natural de alejar estos animalitos indeseables en casa era teniendo un gato. Entonces mi tía trajo uno que le regalaron: era un gato negro, de unos 3 meses. Yo decidí que se llamaría Garfield, así no tuviese nada de anaranjado como el dibujito.

Pasaron los meses y Garfield se volvió un gato precioso y se volvió tan igual que su homónimo televisivo: comía y dormía... ésa era su vida. Le encantaban que lo acariciaran y era tranquilo, pero no un santo.... jeje... una de las mañas que tuvo Garfield era arañar el forro de los muebles, luego de muchos meses me enteré cómo pude haber corregido esa mala costumbre. Una de las cosas que tuve que sacrificar por Garfield fue una chompa que solía usar en casa o como pijama que le había pertenecido a mi mamá, esta prenda le encantaba a mi gato para dormir, así que cuando quisimos que se acostumbrara a dormir en una tina que le habíamos acondicionado como cama, tuve que ceder la chompa.

Un día, cuando Garfield estaba ya casi adulto, mi prima y sus hijos vinieron de un paseo por el parque El Olivar con un cachorro: era una perrita de un mes o poco más. Me contaron que los estaban regalando en una caja y Adrián escogió la perrita. Sin embargo, todos los cachorritos no estaban en buenas condiciones y tenían pulguitas, así que antes de traerlo a casa pasaron por una veterinaria para desparasitarla y limpiarla de las pulgas. Decidieron llamarla Peluchina y todos estaban emocionados, pero era perrita así que Maribel decidió que una vez que tuviese la edad suficiente la esterilizaría. Peluchina como era de esperarse empezó a crecer rápidamente y sobrepasar el tamaño de mi gato. Al principio mi gato dominaba la situación en los enfrentamientos, pero luego Peluchina poseía el poder y el tamaño suficiente como para ganarlos. A pesar de todo, los enfrentamientos eran sin maldad alguna, es que Peluchina sólo quería jugar.

Cuando mi gato ya tenía novia, pues empezó a salir más seguido de casa y desaparecerse noches enteras. Pero la novia no era el único ser que le importaba a mi gato. Yo también era importante para él, y se notó cuando tuve que salir de viaje y mi gato desapareció de casa “como que se fue a buscarme”, jaja.. Supongo que me extrañó, y sólo cuando volví, apareció.

Desafortunadamente un día sí partió y ya no regresó a casa. Creemos que fue atacado por los perros agresivos del vecino, pero en general los gatos no suelen quedarse en casa a esperar a la muerte, se marchan.

Peluchina quedó en casa pero era muy traviesa y cariñosa. Llegado el tiempo fue esterilizada. En otra ocasión, por salir a la calle como loca (la gente pensaba que la iba a atacar, pero no era así) la golpeó un carro, pero fue ligero porque sólo le provocó una lesión en la pierna. Fueron las únicas dos veces que luego de venir del doctor estuvo tranquilita. En el incidente del atropello, Adrián llamó al trabajo de su mamá con lágrimas porque su perra cojía. Entonces Maribel se comunicó conmigo por msn y me contó lo sucedido. Pude pedir permiso para salir de la biblioteca de matemáticas e ir a casa para llevarla al veterinario. La tuve que cargar ida y vuelta en el carro.

Luego poco a poco los niños ya no jugaban tan igual con Peluchina, sospechaba que eso iba a pasar. Y es que un perro siempre necesita de atención y cariño, y si no puedes ofrecérselo es mejor no tenerlo. Maribel tampoco podía darle mucha atención, el cariño desmedido de Pelichina era ponerse en dos patas y saludarte, pero... ¿a dónde se posaban las otras dos patas? Sobre el pantalón de la persona y si estás yendo al trabajo o regresando no quieres que tu ropa se ensucie por las marcas del perro. Otro factor era la situación de la casa: debes ofrecer a un perro el espacio suficiente, limpieza y horario para sacarlo a pasear. Sin embargo, la familia dueña de la perrita la había prácticamente abandonado en el techo. Se los dije y entendieron el mal que le habíamos (me incluyo) hecho.

Se tomó la decisión de llevarla a una casa donde la quisieran y le dieran el espacio suficiente: se la llevarían a una chacra en Huaral. Fue entonces que hice un gasto extra con lo que recibía de bolsista en la universidad y le compré cosas de acicalamiento para la perra, especialmente compré un spray antipulgas y garrapatas, pues las desgraciadas la habían empezado a atacar y la dejaban débil, también le compré unas vitaminas que harían que ya no esté débil. Los últimos días de Peluchina en casa fueron los más emotivos, para mí, pues te das cuenta que es como un hijo más y mis sobrinos habían fallado en el tema de la responsabilidad, mi prima no era una buena madre y yo no había sido una tía cariñosa.

Adrián, Valeria y Maribel acompañaron a Peluchina hasta Huaral y se acomodó rápidamente al lugar, aunque seguramente sintió pena cuando dejó de ver a su familia. Luego de algunas semanas preguntamos a Miguel, hijo de los dueños de la chacra donde se había quedado Peluchina, sobre la situación de la perra y nos contó lo inevitable en la vida de todo ser vivo: Peluchina se había “enamorado” del perro vecino, jugaban y se iban juntos por la chacra, poco a poco se quedó en la casa junto a ese perro y no en la casa original donde se la dejó. Imaginé que de ser un ciclo normal, seguramente Peluchina formaría una familia o tendría crías de ese perro; sin embargo esto no se dará nunca. Después que no pudimos ofrecerle en nuestra casa el cariño y responsabilidad suficiente le habíamos quitado la posibilidad de que ella formara su propia familia.

Pretendo oponerme ante cualquier idea de traer mascota a casa. Luego de Peluchina pensaron en traer un hámster o un pez, pero ni Adrián ni Valeria poseen responsabilidad suficiente; otro perro requiere demasiada atención. Yo quisiera un gato: me gustan y son mucho más independientes, pero mi tía se opone por la idea del olor o el maltrato con los muebles. Hemos optado por tener sólo humanos domesticables en casa: niños. Y hace poco se unió un niño más a la familia. Josué, pero ya será otro día para contar la historia de la llegada de mi primo de dos años... eso también será todo un proceso de domesticación.

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