21 ene. 2016

¿Por qué las mujeres se odian entre sí? Parte 2: Amistades peligrosas

Algo que me resulta complejo entender son las relaciones amicales entre mujeres.  Muchas de estas amistades a veces superan el nivel de una relación de hermanas: son confidentes, cómplices, paño de lágrimas y hasta te acompañan al baño (algo curioso que la mayoría de hombres no comprende y que yo solo puedo justificar cuando el baño es de mala muerte y te tiene que sostener la puerta mientras orinas).

Las relaciones entre mujeres son tan profundas (mañosones del Yuri, no me refiero a las relaciones amorosas/sexuales) que a veces me pregunto si yo no lo comprendo porque nunca tuve una hermana, aunque tengo primas mayores con quienes conviví y primas de mi edad con las que puedo hablar de casi todo (y digo "casi" porque en la actualidad, a veces no me interesa saber sus posiciones sobre algunos temas).

Yo tengo cuatro "mejores amigas" provenientes del colegio y creo que el éxito de nuestra relación radica en que nos vemos de 1 a 3 veces al año, como máximo.  Cuando nos vemos, podemos resumir lo que pasa en nuestras vidas sin tanto melodrama porque o son cosas pasadas o son cosas pensadas para compartirse. Mis otras tres mejores amigas son de la Universidad y actualmente las veo casi con la misma frecuencia, pero por separado. 

Ya hace algunos años intenté hacer amistad con mujeres fuera de mi ámbito "estudiantil" y salvo por algunas buenas excepciones, he tenido bastantes fracasos: mujeres a las que no les puedo seguir el paso, algunas con las que no voy a congeniar por no tener una pareja (todo lo hacen de a dos), algunas demasiado distintas a mí, otras a las que terminas prestando plata y se demoran varios meses en devolvértela, otras que ya son madres y todo gira alrededor de sus hijos (ojo, eso está bien, pero ya empieza a ser jodido cuando te insinúan que ya deberías ser madre), otras demasiado parranderas (sorry, en este caso la aburrida soy yo) y así la lista continúa...

Pero así como una relación de amistad entre mujeres es un lazo muy fuerte, una enemistad lo es más. Acaso no has sido testigo en alguna red social de las indirectas que se mandan entre mujeres cuando éstas no se llevan bien o incluso los insultos que se echan unas a las otras cuando pelean verbalmente (o de forma escrita). Acaso no es cierto que el adjetivo "perra" o "puta" es más usado de una mujer a otra mujer  que de un hombre a una mujer? (al menos, públicamente).

Las causas de las peleas u odio entre mujeres pueden ser infinitas (si cada mujer es un mundo...) pero yo lo podría resumir en dos: hombres y envidia. Comencemos por el tema del hombre. No sé bien cómo podría explicarlo, pero creo que con ejemplos o casos sería suficiente: La "ex" que  se pelea con la nueva novia del susudicho, despotricando sobre los defectos del hombre en cuestión; la mujer que raja de otra porque el hombre con quien está le dijo que esa otra mujer se  le insinuó en alguna oportunidad; o el peor caso de todos: las que se pelean abiertamente con conseguir o recuperar el cariño del mismo hombre.

El aspecto de la envidia podría tener muchas variantes, pero en este caso tengo que referirme a los siguientes casos: la envidia en el aspecto físico, la cual lleva a las peleas que incluyen adjetivos como "gorda", "bulímica", "fea", etc., también hace que salga a relucir nuestra (en esta me incluyo) expertise en cirugías: "se puso tetas", "ni de vainas ese culo es real", "se arregló la cara"; la envidia situacional -por decirlo de alguna manera- es cuando se envidia lo que otra tiene: fama, novio guapo, dinero, trabajo, etc. y debido a ello, se hace un comentario malicioso.

Por último, podría decirse que existe la envidia relacionada al amor y el sexo. ¿Será que las mujeres sin amor o sin buen sexo tienden a odiar o pelearse con mujeres? Me preguntaré a mí misma, la #foreversinnovio... CARAJO! xD Bueno, yo evito confrontaciones con las mujeres, o con cualquier ser vivo, pero sí odio algunas de sus acciones (eso ya se escribió en el anterior post).

Volviendo al tema, por qué se agarran del argumento de que "fulanita" o "menganita" es puta, perra o demás si decide tirar con los hombres (o con otras mujeres)?. No se dan cuenta que generalmente se enteran de eso gracias a los mismos hombres?, aunque, pensándolo bien, es posible que se enteren de eso justamente porque antes ustedes fueron amigas y se contaban sus cosas... eso no te convierte acaso en una traidora? alguien que no cultiva el valor de la discreción? Por último, no crees que al insultarla así, estás insultándote a ti misma como persona? (así todo lo que digas sobre el historial de esa persona sea verdad). No te importa, no es tu vida y no es tu cuerpo. Y si  lo haces porque se metió con tu novio, CAMBIA AL NOVIO.

Y como dijo Forrest Gump: "Esto es todo lo que tengo que decir sobre la guerra de Vietnam"  

12 ene. 2016

Después se preguntan del por qué las mujeres se odian entre sí... Parte 1

Comienzo este post describiendo lo que me pasó hoy en el Metropolitano:

Hay una "estrategia", por decirlo así, de las tantas que hay, para conseguir asiento en el Metropolitano aplicada por las mujeres. Una de ellas es empujando a la persona (la que sea) que está ubicada de pie cerca a un par de asientos. Cuando "los sentados" se paran, esa persona tiene la primera chance de ocupar ese asiento. Es allí donde aparecen ellas, entonces. Como la mujer se encuentra entre medio, no tendrá la oportunidad de sentarse si es que no arrima a la persona de su costado.

Bueno, eso estaba haciendo una mujer conmigo en el bus.  Ante un señor mayor que lucía impaciente (a punto de bajar) y que estaba sentado mientras yo estaba de pie a su costado, la mujer no dejaba de empujarme con todo su peso, como si estuviéramos aplastados en todo el bus (al menos en esa zona ya no lo estábamos), con su cartera -el arma letal de toda mujer- puesta a un costado (prácticamente, sobre mi brazo) o bien delante del pecho del señor.

Habíamos pasado la Estación Central y estábamos por llegar a Javier Prado, el señor mayor recordó que al ser un bus Expreso, no pararía por todas las estaciones y le dijo a su acompañante, una mujer sentada delante, que deberían bajar. Al parecer se dirigían a "Córpac". Su acompañante lo tranquilizó diciendo que en Canaval y Moreyra bajarían. Fue entonces en que la desalmada mujer que me empujaba le dice al señor: "Este bus para en CANAVAL, no Córpac". 

Ese mensaje tenía otra traducción: "BÁJESE AHORA, SEÑOR!", acaso Canaval y Córpac no son zonas similares? Lo único que quería la mujer era ocupar el asiento, asiento que ni siquiera debería corresponderle, pues era de los reservados. Cuál habrá sido mi cara de asco y molestia que luego ella me devolvió una mirada desafiante y molesta, como si hubiera leído mis pensamientos y todas las maldiciones que le mandaba.

Luego que bajáramos todos (el señor mayor, su acompañante, 10 personas más y yo), y que la mujer había conseguido su cometido y por fin podía posar su trasero sobre el asiento, me quedé pensando que no era la primera vez que "odiaba" una mujer, no refiriéndome a una en particular con nombre y apellido, sino al género en sí y a las acciones que a veces realizan y me sacan de quicio. Aquí les resumo unos puntos:

1. La mujer que cree que lo merece todo: aquí podemos reunir a las mujeres que creen que por su condición de mujer, merecen tal o cual cosa. Sin irnos lejos del ámbito del transporte público está la mujer que toma el asiento antes que el hombre, así ella esté más lejos; aquella que no se levanta para nada para ceder el asiento porque primero debe agotarse todas las posibilidades que lo cedan los hombres y si no, igual no se levanta por el hecho de ser mujer.

2. La mujer débil: aquí reúno a las mujeres que quieren que se les cargue la mochila (y el incauto es aspirante a enamorado, pero está friendzoneado para siempre), la que  restriegan la cartera en tu cara para que al final termines cediendo a cargarle el bolso en el carro (y así dejas de golpearte), la que no levanta NADA, ni una silla porque cualquier cosa "pesada" debe ser levantada única y exclusivamente por hombres.

3. La mujer sangrona: Aquí yacen aquellas que, aludiendo que son estrategias de conquista,  terminan consiguiendo que se les pague cosas o servicios: la cena, el cine, el taxi, la hora del tenis, la cuota o mensualidad del instituto, etc. 

4. La mujer manipuladora: Podría casi asegurar que todas las mujeres son manipuladoras, incluyéndome. Es más, es algo  innato en los humanos, lo aprendemos desde bebés. Sin embargo, hay niveles de manipulación y tipos de manipulación. Para simplificarlo, podría decirse que hay una "manipulación buena" y una "manipulación mala", la primera consigue matrimonios felices y duraderos, la segunda crea relaciones amorosas sofocantes y provocan violencia física y psicológica.


Si existe una sola mujer que esté de acuerdo en algo con lo escrito en este post, podría justificarse el nombre de mi post. Si no lo hubiese, querrá decir que solo soy yo quien tiene una aberración con las  situaciones y acciones típicas del género. El próximo post (si no me gana la flojeritis y me desanimo) escribiré sobre las relaciones amicales entre mujeres.




7 dic. 2015

El misterio del número dos

Cuenta la leyenda de una casa algo vieja que tenía una cantidad inmensa de baños, los suficientes como para que, luego de haber sido usada por décadas como vivienda, sirviera ahora como oficina de tres Direcciones de una institución pública.

A una de estas Direcciones, conformada por ocho mujeres y siete hombres,  se les había asignado tres baños: uno estrictamente para mujeres (al costado de la oficina de la Jefa), un baño de hombres y por último, un baño al fondo de la oficina, donde no había escritorios cerca. Al inicio, este baño era usado solo por hombres, pero con el pasar de los meses, se volvió un baño unisex ya que, como ustedes sabrán, muchas mujeres sienten la imperiosa necesidad de ir al baño no solo para hacer sus necesidades fisiológicas, sino también para lavarse las manos, los dientes, peinarse, remaquillarse, cambiarse la toa... ok, demasiada información.

Pues fue ahí donde comenzaron los problemas. Este baño unisex, debido a la antigüedad de la casa, tiene un tanque sin la fuerza suficiente como para para remover lo que allí se deposite; por ello, se empezó a detectar que el número dos no pasaba. Y el más joven del grupo, reclamó a los demás que dejaran de hacerlo. Entre broma y broma, los hombres y hasta mujeres se acusaban entre sí sobre las autorías del número dos.

Cada uno tiene sus sospechosos, pero nadie es capaz de atribuirse alguno de esos números dos porque lo más seguro es que se le atribuya todo lo demás. Lo curioso es, que a pesar que se puso una señalización de "Solo urinario" y que todos sabemos de la imperfección de ese baño, aquel misterioso o misteriosa persona que CAGA no es capaz de controlar a sus intestinos para aguantarse solo un poco como para hacerlo en los baños de hombres o en el de mujeres.

A veces creo que es un hombre con el colon irritado; a veces creo que es alguien del "tercer sexo" y por ello cree que puede hacer todo en ese baño y a veces creo que es una mujer que no se atreve a cagar al costado de la oficina de la Jefa por lo que no le queda de otra que ir a ese baño. La última de mis teorías es que sea el joven que lava los carros; ya que, como el baño queda algo escondido, cree que así nadie le dirá nada... aún así, esta hipótesis es muy débil.

En fin, la que más sufre en todo esto es la chica de limpieza, quien tiene que batallar con los números dos con el fin que cada día al llegar, encontremos un limpio y vacío (salvo por el agua) inodoro. Hoy me animé a escribir esta historia luego de escuchar las quejas de la chica de limpieza y además por lo que me dijo: "Me cansé. Yo ya no les voy a hacer  desaparecer los dos".




28 sept. 2015

No logro terminar lo que empiezo (en el blog)

Hace semanas que tengo muchos borradores en el blog:

Quiero escribir sobre la chamba,
Quiero escribir sobre la última película que vi en el cine (Everest... vayan a verla!)
Quiero escribir sobre Aquiles y lo que me habló por teléfono
Quiero escribir sobre lo que observo (el actuar de las personas)
Quiero escribir sobre tenis... y así unos 10 temas más

Sin embargo, cada vez que comienzo 2 líneas, o no sé que más escribir, o me distraigo, o pienso que es un texto sin sentido (prácticamente como éste) y entonces borro lo escrito o simplemente se queda en el borrador. Una vez ahí, me gana la flojeritis para volver a retomarlo.

Qué me estará pasando? Una crisis "literaria" crónica que no encuentra forma de cómo resolverse...

Con la justas acabé esto.

P.D: Si en los siguientes días hay más posts sin sentido... pasen de largo, nomás.