jueves, 12 de marzo de 2015

Conversaciones mínimas en el Metropolitano

Parecía un día cualquiera. Para variar, andaba tarde para el trabajo y había llegado a la Estación Dos de Mayo del Metropolitano. Luego de esperar por casi 20 minutos, entré con un grupo de personas en el Expreso 1 y nos ubicamos al centro del bus.


Resulta que entre esas personas que habían subido conmigo, se hallaba una mujer y un hombre, amigos, que llegaron en momentos diferentes a la estación y que sin embargo, lograron entrar en el mismo bus. Ambos se pusieron delante mío y se pusieron a conversar.


Sé que debe ser un defecto feo escuchar conversaciones ajenas y, a decir verdad, no era mi intención hacerlo, pero estaban tan cerca mío y su volumen de voz no era lo suficientemente bajo como para dejar de escucharlos...


Resulta que comenzaron a preguntarse cuáles eran las novedades de su vida ("Cómo estás? Qué cuentas?"), luego comentaban que llegarían tarde a sus trabajos (no eran compañeros de trabajo). Así fue como me enteré que el chico estaba llegando tarde porque el día anterior se había ido a jugar fútbol a las 10 de la noche cuando su costumbre es estar dormido a las 11:30 p.m.




Fue en ese momento en que la chica, de unos 28-30 años, comentó que también se estaba acostando tarde debido a su novela "Las Mil y una Noches" ( parece que todo el mundo la ve!), el chico también la veía... Estuvieron varios minutos comentando sobre la belleza de la protagonista, del final de la novela, etc etc. Yo estaba aguantando la risa cuando la chica mencionaba que en su trabajo todos habían recibido apodos de esa novela: A uno en vez de Onur, le decían Cojur... A ella, en vez de Sherezada era Chesumae... Y así.


"oye y Pepe? La ve contigo?", preguntó el chico. "No, él se pone a ver Gokú", allí concluí que era una mujer casada o al menos, conviviente. Para ese entonces, yo ya me había rendido de intentar pensar en otra cosa, de ponerme a hablar conmigo misma para tener un ruido mental suficiente como para dejar de escucharlos. Incluso intenté pensar en sexo y nada.


Hay algunos detalles que no podría contentar de la conversa, pero debo admitir que al inicio pensé que ambos se gustaban (llegaron a hablar de la dieta de él), pero luego que apareció "el esposo" de la chica, se trataba de una amistad de años (en un momento hablaron de familiares en el extranjero). Ya casi llegando a San Isidro, el chico mencionó a otra mujer, la "innombrable" y lo digo así porque parecía que se trataba de una ex o de alguien que nunca le dio bola al pobre chico. "Fulanita me ha movido el piso", mencionó para el asombro de la chica. Fue entonces que el chico dijo que Fulanita le había dicho que ya no se sentía segura si casarse o no (con otro, obviamente).


"Amigo, olvídala" decía yo en mi mente, pero no podía decir palabra alguna. Fue entonces en que ambos se dieron cuenta que ya habían llegado a su destino y tenían que bajar. Me imagino que su amiga le aconsejaría que no se haga esperanzas con alguien que solo ahora le manda mensajes y le dice que no está segura su casarse.


Me sorprendo de cuánto puedo enterarme de la vida ajena en menos de 20 minutos. Ahora cada vez que conversen con alguien en el Metropolitano, miren alrededor, no vaya a ser que yo esté escuchando y terminen en mi blog como una anécdota...



jueves, 24 de julio de 2014

He sacado el cálculo! ... el de vivir sin trabajar

Ya se acaba el séptimo mes del año y desde que salí de mi anterior trabajo, mi plan ha sido comenzar el año en un lugar sin que me tenga que preocupar por levantarme temprano o que tenga que viajar horas en nuestro caótico tráfico.

Obviamente este tiempo "off" sería temporal, pero la duración del mismo no dependería tanto de mí, sino de saber cuánto demorará volver al mercado laboral. Podría ser un solo mes, como podrían ser seis...

Es por ello que tuve que sacar bien las cuentas, saber cuánto me cuesta la vida mientras no trabajo y encontré que vivir es caro, por lo menos por ahora:

Novecientos treinta y cinco soles mensuales debería tener en mi cuenta bancaria.

Eso no incluye NADA de alimentación, servicios (internet, celular) y/o transporte (pasajes).


 Esto de ser adulto ya no me gusta... DÉJENME BAJAR DEL MUNDO!!!!!

jueves, 27 de marzo de 2014

Madre Sustituta

Esto de estar a cargo de una biblioteca es, de cierto modo, desconcertante. Pero creo que el ingrediente que me falta es uno solo: el "know-how", el saber cómo se hacían las cosas aquí anteriormente. Y esa incertidumbre sale todos los días y llegas a preguntarte si deberías realmente estar aquí.

Pero lo más natural sería decir: "nadie nace sabiendo" y eso es muy cierto.  Además que "de los errores se aprende"; no obstante, tengo un terrible defecto de no querer cometer errores cuando éstos afectan la opinión de otros sobre mí o cuando ese error va a afectar el trabajo de otro.

Claro, porque todos los días andamos por la vida aprendiendo y errando. Cada domingo cometo errores en el tenis, no puedo ser Nadal; todos los días escribo algo mal, ya sea porque no sabía cómo se escribía o me lo enseñaron mal... y así sucesivamente.

Cuando mi error va afectar el trabajo (de años) de alguien más, tengo pánico. Tengo pánico ahora.

Sucede que el día que vino la bibliotecóloga a darme su inducción, empezó a hablar un idioma que apenas si lo vi en la universidad. Salvo por el aspecto del servicio (atención a usuarios), me di cuenta que no he hecho casi nada del trabajo tradicional del Bibliotecario. Me di cuenta que era muy probable que los reclutadores se equivocaron al seleccionarme (je)... Pero lo peor de todo es cómo fue que ella se refirió a la biblioteca: su hijo.

Si tienes un hijo, ¿Por qué lo abandonas? jajaja, qué mala soy! Yo supongo (sí sí, suponer es otro de mis grandes defectos) que sus motivos para irse fueron muy fuertes o que simplemente llegó a su punto de aburrimiento/frustración/aprendizaje máximo; es decir, su tope. Lo que para mí llegó en poco más de 4 años, a ella le llegó en 8.

Si existe una biblioteca en esta institución es gracias a ella y nada más que por ella. He venido a ser la madre sustituta de "Arturito" (la biblioteca lleva el nombre de un general). El problema es que yo nunca quise tener un hijo y ahora tengo uno que está a punto de entrar en la pubertad y puede que se me rebele.

De los dos correos que le envié a la bibliotecóloga luego de su inducción, solo me respondió uno. Puede que entre líneas me esté diciendo "Arréglatelas tú sola"... ¿dónde quedó el espíritu colaborador del Bibliotecario?
xD

Voy a terminar de leer todos los manuales sobre la descripción e ingreso de registros en esa base de datos tan típica pero poco intuitiva, y el manual del metadoc que conseguí, y si aún así no entiendo, cosa que será muy probable, le volveré a pedir ayuda, pero no gratis. Le voy a pagar para que me comparta parte de su know-how, lo cual me parece muy justo. Al fin y al cabo, lo que menos quiero es arruinar a Arturito. Espero que acceda.

Crucen dedos!

viernes, 21 de marzo de 2014

Ola k ase? haciendo cambios drásticos o k ase?

Hola,

Hace 2 semanas, me enteraba de una convocatoria en el Estado para trabajar de bibliotecóloga con el número mágico de salario que yo -cuando estaba en la universidad- creí que estaría ganando cuando llegara a los 30. Pues resulta que ya tengo 30 y no gano ni el 60% de mi número deseado.

Y pensaba: "Convocatorias así? mayormente son mera formalidad y ya está seleccionada la persona". Igual el día martes presentaba mi CV por ese defecto que había adquirido ya hace un año de "volantear" mi currículo cual máquina fotocopiadora en época de exámenes parciales. En fin, el botón "Enviar" ya había sido seleccionado.

Día jueves: la Entidad publica los aptos y no aptos para continuar con el proceso. ¿Solo 3 personas nos presentamos? o es que el resto eran demasiados impresentables como para colocarlos en los "no-aptos"?

Éramos 3 mujeres, 2 aptas y una no-apta. Yo estaba entre las personas aptas. ¡Qué emoción! Aún era una persona seleccionable profesionalmente! Ahora íbamos para la entrevista al día siguiente.


Algo que no me gusta es tener que ir a entrevistas (o exámenes) lejos del lugar de trabajo, eso implica la necesidad de escaparse. ¿Cómo lo hacen las otras personas? ¿Se "enferman"? Esta Entidad tiene su sede central muy cerca a donde estoy, por lo que escaparme resultó lo mismo que cuando sales al supermercado a comprar las cosas para un compartir en la oficina. Casi nada.

Viernes por la mañana. Me encontraba frente a un Jurado conformado por la Coordinadora de RRHH, La Directora de la Dirección de Desarrollo de Capacidades, un personal de esa dirección y la traductora.

Pese a que yo creí que no me había ido muy bien, me seleccionaron. Ese día se lo conté a mi jefe... y ahí comenzó una semana terrible que ni siquiera quiero recordar.

Próximo post: Madre Sustituta